El acto de escribir va más allá de transcribir, reproducir o copiar; implica comprender este como un arte, que se construye con
palabras, mediante la producción de ideas, las cuales pasan a ser ubicadas en
el texto o producto, pero deben ser trazadas por una normatividad, la
gramática. Aunque, no podemos desconocer dicho proceso de escritura, requiere
de mucha práctica y esto hace parte de la complejidad que acompaña al ser
humano. Al mencionar, las palabras como aquel instrumento para nombrar las
cosas y expresar lo que pasa por nuestra imaginación, al respecto Anjel R. (2006)
dice: “ya se sabe el mundo, antes de cosas, lo que contiene son palabras”.
Las
palabras nos permiten describir lo que vemos, sentimos y percibimos del mundo,
pero no dejan de ser un límite para aquello indecible que nos presenta el
diario vivir, referente a las distintas circunstancias, momentos de soledad,
incertidumbre e impotencia en la existencia. Según Memo Anjel, "la lectura del mundo depende de la cantidad de palabras que tengamos; y todo lo que se nombra empieza a tener existencia".

No hay comentarios:
Publicar un comentario